LA LITERATURA DIDÁCTICA Y LOS LIBROS DE INSTITUCIONES

Justiniano  desea  renovar la enseñanza  del derecho  y  a  ello dedica su  obra
Instituciones.
Entre los libros institucionales destaca el de Gayo, de gran valor y utilidad. Es la única obra casi completa que se ha conservado. Su sistemática y sus compilaciones, aún con  deficiencias, han  tenido  gran influencia en  los códigos  civiles europeos  al ser consagrados en las Instituciones de Justiniano.
Gayo afirma que “todo el derecho que usamos se refiere a las personas, o a las cosas, o a las acciones”. A las personas dedica el libro primero, a las cosas el segundo y el tercero, y a las acciones el cuarto, que es el mismo orden institucional que sigue Justiniano.
Justiniano impone en el primer año el estudio de las instituciones y después en los cuatro sucesivos el estudio de 36 libros de 50 de que consta el Digesto, que se divide en 7 partes.

El  Digesto  es  calificado  como   compilación  de  “los   miles  de  libros  de jurisconsultos con los que se ha edificado el templo de la justicia romana”.