EL PROCEDIMIENTO POR RESCRIPTO DEL PRINCIPE

El rescripto imperial podía producirse de dos formas:
-     Cualquier particular podía solicitar del emperador la resolución de controversia o la decisión sobre cuestiones jurídicas particulares, especialmente las de difícil interpretación. El rescripto del emperador tenía valor definitivo. Otras veces, el emperador remitía la causa a un magistrado, con instrucciones sobre la forma en que debía examinar los hechos y decidir.
-     Cualquier  magistrado  podía  deferir  (comunicar)  la  controversia  al  tribunal imperial, solicitando una consultatio. El magistrado debía comunicar su decisión a las partes y remitir, dentro de los días siguientes una relatio de las actuaciones.

Las partes podían presentar sus propias alegaciones o refutaciones, y todo era remitido al emperador, que era el único que podía decidir sobre la controversia; la solución se producía por medio de un rescripto y era comunicada a las partes.