FASE ANTE UN MAGISTRADO (IN IURE)

Citación (in ius vocatio)
La ius vocatio es la citación del demandado para que acuda ante el pretor. Debe hacerla el demandante. Cuando el demandante no quiere acudir ante el pretor al ser citado, el demandante puede ejercer un acto de violencia física sobre la persona del demandado y conducirle de esta forma ante el pretor. Esta imposición violenta de manos es la manus iniecto extrajudicial, anterior al proceso.
El demandado puede eludir la manus iniecto extrajudicial en dos casos:
-     si hubiera hecho una transacción al ir al juicio.
-     Si presenta un vindex.
El vindex es un fiador que garantiza la comparecencia del demandante de las XII Tablas disponían  quien  podía  ser  vindex  y  de  quien  debía  serlo en  relación a  la solvencia de él mismo y del demandado.
Puede ocurrir, además, que los litigantes hubiesen acudido ante el pretor, por tanto,  también  el  demandado,  pero  que  las  actuaciones  procesales  no  hubieran finalizado en ese mismo día. El demandante, ante estas circunstancias, estaba obligado a presentar otro fiador, llamado vas, para que garantizase la comparecencia en el nuevo día señalado. El acto de garantía que realiza el vas recibe el nombre de vadimonium.

La ius vocatio revela una persecución insistente de la persona del demandado, y que sólo se practicaría en las acciones in personam, no en las acciones in rem, en las cuales la acción va directamente dirigida contra la cosa:
-     El magistrado podía conceder o denegar la acción.
-     El demandado podía reconocer el derecho alegado por el demandante, mediante una confessio in iure (o acción de la cosa reclamada, cesio in iure), y en estos casos el proceso finalizaba en esta fase in iure.

“Litis constestatio” y designación de juez o jueces.

A  continuación  de   la  comparecencia  ante   el  magistrado,  si  el  proceso continuaba, los litigantes actuaban solemnes que correspondiesen   según la legis actio ejercitada. Estas  declaraciones  se  acreditaban  ante  testigos  y  en  este  acto  formal consistía la litis contestatio. La palabra lis significa controversia jurídica, y contestari es acreditar con testigos: por medio de la litis contestatio el litigio quedaba definitivamente fijado y acreditado ante los testigos.
Por último, se procedía a la designación de juez o árbitro, de común acuerdo por las partes o mediante sortitio, y esta designación era refrendada por el magistrado. El magistrado confiaba al juez, árbitro o jueces el poder de juzgar el caso concreto y las partes se comprometían a comparecer ante el juez.