LA JURISPRUDENCIA ROMANA Y LA ELABORACIÓN CASUISTICA DEL DERECHO

EL JURISTA ROMANO

La figura del jurista encarna el tipo popular romano, las aptitudes y tendencias del pueblo.  El romano  considerado  en toda  la magnitud de su  misión histórica se personifica en el jurisconsulto, en el que se encuentran los ideales del derecho romano.
El jurisconsulto  se  ocupaba  de  aconsejar  lo que  era más  adecuado  para  el
negocio o pleito que sometían a su estudio. Al jurista romano le preocupaban las ideas claras, precisas y sencillas que sirven para resolver los problemas de la vida cotidiana.
La  jurisprudencia  era  la  prudentia  iuris,  el  arte  de  saber  elegir. Este  arte constituye el transplante al derecho del proceder recto y de la firme actitud que rige los azares  de   la  vida   constituye   el  más   rico  patrimonio   del  paterfamilias.  La jurisprudencia está basada en la iustitia, dar a cada uno lo suyo, y también en la utilitas. El prudente analiza lo justo y lo injusto, pero también lo útil, y lo que no lo es para satisfacer las necesidades de la vida.
La  actividad  del  jurista  no  se  encaminaba  a  la  ostentación  de  un  interés económico. En la concepción romana del officium, o deber moral de ayudar al amigo y al conocido, el jurista daba consejos, lo mismo que el tutor gestionaba los negocios del pupilo,  o  el  hacendado  prestaba  dinero  sin  intereses  al  deudor  acosado  por  los acreedores.
Los  pretores  y  los jueces  privados, que  no  tenían  una  especial preparación jurídica, requerían los servicios de estos juristas asesores.
Los jurisconsultos romanos mantuvieron un fiel apoyo a lo  ya conseguido por
sus predecesores, de ahí proceden como notas distintivas de la labor jurisprudencial romana, la continuidad y el tradicionalismo en el estudio del caso, en la solución de los problemas de la práctica, el prudente había de examinar primero los medios de que se habían valido sus antecesores para llegar a un resultado justo y preciso; así, cuando el jurista llevaba a cabo alguna innovación o descubría algún remedio jurídico nuevo que suponía  otro paso en la evolución del derecho, lo hacía sobre las bases del derecho innovado, apoyándose en la tradición.
La jurisprudencia opera un desenvolvimiento del ordenamiento jurídico, pero
nunca un cambio revolucionario, porque los juristas mantienen un pensamiento y una idea constante: la de que el derecho no puede ser originalidad y elegancia, sino más bien justicia y oportunidad.
La simplicidad es otra característica de los juristas. La actividad intelectual del
jurista está siempre presidida por las dos constantes de la lógica realista y práctica, y por la simplicidad de todas sus decisiones.